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Entrevista con Vicente Cuñat

¿Cómo ha sido la experiencia de recibir premio Jaime Fernández de Araoz?

Recibir el premio ha sido una gran experiencia tanto a nivel profesional como a nivel personal. Ha aumentado el impacto del artículo entre el público no académico y es un reconocimiento a un trabajo en el que hemos puesto mucho esfuerzo. Además nos ha permitido a Maria Guadalupe y a mi conocer a la familia Fernández de Araoz, lo cual ha sido una experiencia muy grata. Creo que la existencia del “Premio Jaime Fernández de Araoz” sin duda servirá para impulsar la investigación en finanzas empresariales. Hay que agradecer por tanto la dedicación de la Familia Fernández de Araoz y el apoyo de SAR el Príncipe de Asturias al premio.

¿Qué destacarías del artículo premiado?

Se trata de un trabajo que trata un tema importante; como adaptan las empresas los programas de incentivos de sus ejecutivos cuando se producen cambios en el entorno competitivo en el que operan. Es por tanto un artículo empírico con un enfoque pragmático y muy aplicado. Al mismo tiempo es un trabajo muy riguroso en cuanto a las técnicas que utilizamos para analizar los datos. Las decisiones empresariales son complejas, se ven afectadas por numerosos factores difíciles de medir y en general es difícil llegar a conclusiones empíricas concluyentes. En nuestro caso hemos tenido mucho cuidado en utilizar cambios en la competencia que no eran esperados por las empresas para poder llegar a conclusiones validas. Los resultados muestran que cambios inesperados en la competencia conllevan un mayor uso de programas de incentivos. La competencia aumenta la sensibilidad del salario a los resultados, aumenta la demanda de talento y la rotación de los ejecutivos entre empresas.

¿Qué puede aportar la investigación en finanzas empresariales sobre la remuneración de ejecutivos?

Existe un debate importante a en el ámbito empresarial, entre los medios de comunicación y a nivel político sobre la naturaleza de la remuneración de los ejecutivos y su relación con el buen gobierno de las empresas. Las cuantías y la composición de la remuneración de los ejecutivos han cambiado dramáticamente en las últimas dos décadas. Es importante determinar en que medida estamos observando una guerra por el talento, una adaptación al nuevo entorno económico o simplemente una mayor extracción rentas porque dependiendo del diagnóstico las recomendaciones de política económica y de estrategia empresarial son muy distintas. La investigación en “Corporate Finance debe guiar este debate. Por ejemplo nuestro artículo indica que una buena política de la competencia puede disciplinar a las empresas de un modo más efectivo que regular directamente la remuneración de los ejecutivos o el buen gobierno de las empresas.

¿Ha habido un resurgir de temas como el buen gobierno corporativo?

El tema del buen gobierno de las empresas se ocupa de las interacciones entre los distintos participantes de una empresa. Estudia entre otros los conflictos de intereses entre accionistas, acreedores, grupos directivos, trabajadores… buscando cuales son los mecanismos que permiten alinear estos intereses. Sabemos que el gobierno adecuado o inadecuado de la empresa afecta a la confianza que los inversores depositan en estas y por tanto a su capacidad para invertir y generar valor. La importancia de alinear los incentivos entre los distintos participantes de una empresa es conocida desde hace tiempo y ha sido objeto de estudio de la literatura sobre problemas de agencia las finanzas corporativas clásicas. En este sentido el tema en si no es nuevo lo que si ha cambiado en los últimos años es que hemos descubierto que el valor económico del buen gobierno de las empresas es muy elevado esto es lo que ha generado un mayor interés sobre temas de buen gobierno corporativo.

¿Se puede valorar el impacto económico del buen gobierno de las empresas?

Existen varias señales que indican que el buen gobierno de las empresas es importante y que general valor. La primera señal de que el buen gobierno de las empresas genera valor ha sido la aparición reciente de escándalos financieros asociados a deficiencias en la gestión empresarial (Enron, Worldcom, Tyco, Parmalat…) ha mostrado que las pérdidas que ocasiona el mal gobierno de las empresas pueden ser muy cuantiosas. Esto ha generado varias reacciones, entre ellas un intento de mejorar la regulación del gobierno de las empresas (Sarbanes Oxley Act, U.K. Companies Act, Código Olivencia…). Y también un intento por profundizar el conocimiento asociado al buen gobierno y en particular medir o determinar cuales son los condicionantes de estas crisis. Estas crisis fueron en alguna medida la chispa que arrancó el interés renovado por el buen gobierno de las empresas. La segunda señal de que el buen gobierno de las empresas genera valor es el creciente interés de algunos fondos de inversión en el buen gobierno de las empresas como criterio para seleccionar sus carteras. Existen incluso fondos de inversión cuya estrategia es comprar buen gobierno y vender mal gobierno. Por todos estos motivos en el mundo académico existe un nuevo interés en el tema del buen gobierno y por tanto el número de contribuciones científicas dedicadas al estudio del buen gobierno de las empresas ha crecido espectacularmente en los últimos años.

¿Sabemos mucho sobre finanzas empresariales en España?

La investigación sobre finanzas corporativas en España goza de buena salud. Existen numerosos investigadores españoles que realizan investigación tanto teórica como aplicada de mucha calidad. Lo que si que es mejorable es la accesibilidad a datos sobre empresas españolas. En general en España se recogen pocos datos sobre empresas y estos datos no se recopilan sistemáticamente en bases de datos. Cuando las bases de datos existen, no suelen ser accesibles para los investigadores. No existe una cultura de transparencia empresarial ni tampoco se perciben las ganancias para la sociedad derivadas del acceso a datos económicos de calidad.